Regresaste como un Deseo de Tanabata. Este año, el cielo estuvo despejado y se cumplió mi petición a las estrellas.
Desde mi corazón pedí que jamás te fueras, con lágrimas de alegría recibí tus besos esperando jamás me vuelvas a hacer falta.
Agradezco infinitamente a las estrellas, al mar, al fuego... A todo aquel que esté destinado a forjar nuestro amor, que nunca se acabe esto y nuestro destino esté enlazado, ya sea por ese fino hilo rojo, o por las estrellas que guían nuestro camino.
Te Quiero.
