martes, 11 de febrero de 2020

Un desahogo


Tengo un pequeño ritual que empecé los viernes de este año.
Por lo general regreso sola a casa, entonces aprovecho a ir un poco más al centro para cargarme un poquito con las luces de la ciudad.

Hay un camino que elijo y coincide con esta iglesia... Soy católica por mis padres,sin embargo no una seguidora.
Ese día, caminando de lado me llamo la atención y con mucha naturalidad ingresé algo curiosa con Caetano Veloso en mis oídos.
Tal vez fue parte de mi periodo azul, su dulce voz melódica o la tranquilidad que ese lugar emanaba y me llamó la atención. 
Fácilmente estuve una hora, admirando la arquitectura y las personas que visitaban  fervientemente rezando a alguien más;puede ser un Dios o una fuerza mayor, me puse a prueba y desde el interior de mi corazón internamente le susurré "ayúdame a estar tranquila"

No sé si fue sugestión o que, de mis ojos brotaron lágrimas dulces, no saladas, me asusté a la vez pero también sentí como cuando alguien te abraza tan bonito que vuelves a ti.

Pudo ser una fuerza mayor, o yo misma dándome ánimo, pero desde ese día me siento mas ligera y un poquito más viva. 
Me agradó cambiar mi rutina y darme esa hora en la última banca del recinto. 


***

Hoy termino una etapa en mi trabajo, para muchos lo estoy pausando, pero yo sé que la estoy terminando. 
Me siento agridulce. 

De todas las personas que "conocí" en estos últimos meses, me quedo con el recuerdo de alguien en especial, a pesar de que era trabajo y una persona ajena a mi vida personal, me gustaba hablar con él.
Hoy sin decirle que era mi último día de contacto, pareciera que lo intuyó y me dijo tantos consejos como un padre a su hija, me dio los ánimos que necesitaba para poder cerrar este ciclo.



Jamás lo olvidaré, Mr Cordero
Gracias

No hay comentarios: